TIEMPO A PASAR CON UN HIJO: ¿CANTIDAD O CALIDAD?

JUAAAA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JUAAAA, JA, JA, JA… un momento que ya termino de reírme. Y es que es para morirse de risa con este supuesto debate sobre el tiempo, del que he leído varios artículos técnicos y de opinión. Todos muy serios, eso sí.

La verdad es que me parece increíble que se pueda decir que «con pasar media hora al día con un hijo, eso sí, en tiempo de calidad, es suficiente». Incluso hay quien lo rebaja a 5 minutos, que me imagino que serán de superrequeteultramega calidad.

Pero eso no es lo que nosotros pensamos.

Vamos a partir de una recreación muy burda del tiempo que pasamos los padres con los hijos. Tengo dos opciones para vosotros. Elegid la que más os represente:

1. El tiempo que paso con mi hijo/a consiste, en su mayoría, en estar en la misma habitación o lugar, yo con mi Tablet, mi móvil, viendo la tele y/o hablando con otros adultos mientras el niño/a juega sólo, con sus amigos o está entretenido con otro dispositivo electrónico, viendo dibujos o jugando a videojuegos.
2. El tiempo que paso con mi hijo/a consiste, en su mayoría, en interactuar.

Siento decirte que el primer caso no es pasar tiempo con tu hijo/a. Ni de calidad ni de no calidad. Repito, no estás pasando tiempo con tu hijo/a. Si fuera así, viajar en cualquier transporte público sería estar pasando tiempo con toda esa gente desconocida que nos acompaña físicamente. Y eso es lo que haces con tu hijo/a, os acompañáis físicamente. Y de paso te estás engañando a ti mismo.
El segundo caso, sin embargo, es otra cosa. Si el tiempo que estáis juntos lo pasáis interactuando, sí que compartís el tiempo. Y aquí no hay tiempo de poca calidad. Ningún tiempo que pasas con tus hijos, bajo esta premisa, es de baja calidad. Y da igual lo que estéis haciendo: mantener una conversación sobre cómo ha ido el día, jugar a un juego de mesa o al escondite, ver un programa en la tele juntos comentándolo, salir a hacer deporte, preparar la cena, hacer manualidades, repasar alguna materia escolar, etc. Este sí que es tiempo que pasas con tus hijos.

Te planteo la pregunta de otra forma, ¿tus recuerdos con tu madre/padre son pasando el rato en una habitación sin hacer nada o, por el contrario. cuando quieres recordar a tu madre/padre te remontas a situaciones en las que estabais interactuando? Seguro que te respondes tu mismo.

Recreación de un recuerdo exagerado sobre el aislamiento cuando cada uno esta con diferentes dispoistivos electronicos sin interactuar
¿Esto es pasar tiempo con los hijos?

Dejando claro que no existe la calidad del tiempo, sino que existe que pases o no pases tiempo con tu hijo, lo que es importante es la cantidad que empleas.

Lo más normal, es que hayas llegado a un equilibrio entre las dos opciones anteriores que os dábamos. Y es que no somos dioses, ni superhéroes.

Está claro que es complicado, por no decir imposible, conciliar de forma real nuestras vidas profesionales y nuestros deseos de ocio, con pasar el tiempo con nuestros hijos. Porque no nos engañemos, no siempre es por el trabajo, sino por lo que nos gusta hacer a nosotros solos o en otra compañía.

En la inmensa mayoría de los casos, las jornadas de trabajo no pueden verse reducidas ni flexibilizadas para pasar más tiempo con los pequeños. Esa cacareada conciliación familiar es una utopía que nos quieren hacer creer. Así que nos olvidamos de poder rascar algo de aquí. ¿Qué nos queda? Nuestro tiempo personal. Nuestro ocio.

Aquí es donde somos un poco egoístas. Donde realmente no nos esforzamos lo suficiente. Y es dónde realmente podemos conseguir tiempo. No es cuestión de renunciar a todo, pero sí de cambiar o reducir horarios para dedicárselos a algo nuevo: emplearlo en interactuar con los niños. Llegar a casa después de trabajar, haber ido al gimnasio y/o haberse tomado una cerveza con los compañeros/as no debería ser excusa para sentarse en el sofá y soltar los típicos “estoy muy cansado”, “he madrugado mucho”, y decirle al niño/a “juega tú sólo un poquito que papá/mamá está muy cansado”, “ahora no”, y/o cargarles de actividades extraescolares para ”mantenerlos ocupados” o «agotarlos».

Esto se acrecienta en vacaciones, fines de semana y festivos. Y es muy fácil detectarlo. Si tienes coletillas del tipo “estoy mejor trabajando” o “prefiero venir a trabajar porque es cuando estoy de vacaciones de verdad”, quizás deberías plantearte que el tiempo que pases con tus hijos no debe ser por obligación y a regañadientes. Debe ser divertido para todos.

La interactuación entre padres, madres e hijos puede darse en cualquier sitio desarrollando infinidad de actividades divertidas para todos.
Interactuar, con cualquier actividad, dentro o fuera de casa

Por supuesto que es duro, pero ya que hay que hacerlo, ¿por qué no hacerlo bien y con alegría? ¿Cómo conseguirlo? Ahí van tres consejos:
1. Cambia el chip. Cuando estés con tus hijos no estés pensando lo bien que estarías haciendo otra cosa. Hacer marionetas, inventar historias, jugar con sus juguetes, todo de acuerdo a la edad de cada niño. Hazlo como si te dedicases a ello.
2. Haz tuyas aficiones o habilidades que tenga tu hijo, trabájalas y cógeles el gustillo; incluso ver dibujos animados con él, aprender una habilidad o un idioma y/o probar con manualidades o actividades para las que nunca antes has tenido tiempo. Nunca es tarde. En resumen, diviértete y diviérteles a ellos.
3. Busca actividades que se puedan hacer en familia. Excursiones, visitas y eventos como conciertos y festivales infantiles, teatros, marionetas, salidas a la naturaleza (campo, montaña, río), picnic, centros de interpretación, etc. Puedes encontrar actividades de este tipo en multitud de agendas infantiles que se publican, como “El Balcón de Mateo” en La Rioja o “Se me cae la casa encima” en Navarra

¿Se puede aunar todo?

Por supuesto. Aunque hay infinidad de fórmulas, nosotros lo hemos conseguido con los gigantes (sí, sí, los gigantes):
Excursiones en familia por la geografía más cercana para conocer a estas figuras en vivo y en directo. Preferiblemente durante las fiestas del municipio o en concentraciones de gigantes programadas (gigantadas). Y de paso disfrutar de las localidades y de sus gentes, de su gastronomía, sus paisajes y sus costumbres.
• Diferentes actividades en casa con ellos como protagonistas: jugar con sus figuras de goma, hacer puzles, inventar historias divertidas, dibujarlos y pintarlos, imitar sus bailes, buscar vídeos de gigantes para luego reconocerlos, etc.
• Con nuestra propuesta literaria, ¿Dónde está mi corona?, y la colección Mundo Gigante, entre otra literatura infantil (de la que próximamente haremos un ranking de los que más nos gustan), leer cuentos y recrearlos, es otra de esas actividades que se hacen entre madres, padres e hijos.
• Y, si tenéis la posibilidad, acercaros a una asociación o comparsa de gigantes y colaborad con ellos. Vividlo desde dentro con los niños. Os enganchará a todos. Y las comparsas y la propia tradición de los gigantes, lo agradecerán.

Cada uno puede buscarse su propia fórmula en forma de actividades que requieran pasar tiempo con los hijos. Nadie dice que sea fácil o siempre posible, ni mucho menos que tenga que ser 24 horas al día, pero si haces un esfuerzo, seguro que encuentras un equilibrio entre tus obligaciones, tu tiempo y el que puedes emplear con los más pequeños. Y, además, disfrutarlo.

Tan sólo ten en cuenta que pasar tiempo es INTERACTUAR, no estar de cuerpo presente.

Porque pasar tiempo con tus hijos es generarles recuerdos. Buenos recuerdos